Factoring con Recurso vs. sin Recurso: diferencias clave
Al momento de anticipar tus facturas, una de las decisiones más importantes es la modalidad de factoring: con recurso o sin recurso. La diferencia fundamental radica en quién asume el riesgo si el deudor (tu cliente) no paga la factura al vencimiento.
Con Recurso
Si el deudor no paga...
El cedente reembolsa
El riesgo vuelve al cedente
Sin Recurso
Si el deudor no paga...
El cedente queda libre
El factor asume el riesgo
Factoring con Recurso
En esta modalidad, el cedente (la empresa que vende sus facturas) mantiene la responsabilidad sobre el cobro. Si el deudor no paga al vencimiento, el cedente debe devolver el anticipo recibido al factor. Es decir, el riesgo de impago permanece en el cedente.
Esta modalidad suele tener condiciones más accesibles porque el factor tiene menor exposición al riesgo. Es adecuada cuando el cedente tiene confianza en la capacidad de pago de su cliente y busca una tasa más competitiva.
Factoring sin Recurso
En el factoring sin recurso, el factor asume el riesgo de impago. Si el deudor no paga, el cedente queda liberado de cualquier responsabilidad y no debe reembolsar el anticipo. Esta transferencia del riesgo se establece contractualmente.
Para que esta modalidad sea viable, el factor realiza una evaluación crediticia más rigurosa del deudor, ya que será él quien soporte la pérdida en caso de incumplimiento. Por esta razón, las condiciones suelen reflejar la mayor exposición al riesgo.
Comparación directa
¿Cuál elegir?
La elección depende de tu situación particular: la solvencia de tu cliente, tu tolerancia al riesgo y las condiciones que obtengas en cada modalidad. En ambos casos, las condiciones específicas (tasa, anticipo, comisiones) se determinan tras una evaluación crediticia personalizada del cedente y del pagador.
Un ejecutivo puede ayudarte a determinar qué modalidad conviene más a tu operación. Solicita una consulta.